20.6.12

Entrevista a Josep María Berenguer

 Reproducimos a continuación una entrevista realizada al editor de El Víbora, en 1995, al conmemorarse el 15 aniversario de la revista. Véase lo interesante de sus respuestas, de su criterio editorial, y de manera inmediata el catálogo de autores y obras publicados por "La Cúpula" para —por último— sacarse el sombrero.






Josep María Berenguer


 ¿Quién era Josep María Berenguer antes de El Víbora?

 He cumplido 50 años. Tenía 35 cuando empezamos El Víbora. Veamos antes de eso. Siempre me ha fascinado la imagen y por ello me he dedicado a las artes visuales. Mi educación ha sido bastante afortunada a ese nivel. Mi padre tenía una parada de libros en el Mercado de San Antonio, y siempre he leído mucho. Desde los 14 años, en que mis padres me enviaban de intercambio a Inglaterra, he viajado constantemente. Recientemente he pasado dos meses en Japón, y he vivido en Nueva York, California, Estocolmo… A los 20 años me casé, tuve una hija y viví en Estocolmo dos años. También he vivido en París. En el 68 estuve allí haciendo carteles en Bellas Artes. He visto muchas cosas, y me ha interesado siempre la vida desde una óptica social y creativa. A inicios de los 70, volví de USA y con dos amigos más, fundé un equipo de arquitectura ligera. Nos dedicamos a hacer cúpulas geodésicas, entre otras la de Els Joglars, de 20 metros de diámetro, o mi propia casa en La Floresta. Tras varios años de trabajo, llegó una fuerte crisis de la construcción y nos disolvimos. Yo me quedé en La Floresta, trabajando en toda clase de chapuzas: cuadritos para turistas que vendíamos en Sitges, o haciendo de fotógrafo de los grupos de niños en las escuelas. Me ganaba la vida como podía.


 ¿Cómo nació en ti la idea de lanzar una revista de cómic?

 Vivía cerca de Josep Toutain, editor de cómic, y nos hicimos muy amigos. Sacábamos revistillas, boletines de barrio. Yo me encargaba de todo el aspecto visual y tenía muchas ganas de hacer una revista. Se lo comenté a Toutain, y él me ofreció dinero y conocimientos para realizarla, pero con la condición de que fuera de cómic. Me prestó todo su apoyo logístico: dónde comprar papel, dónde imprimir, etc. No tenía una familiaridad concreta con el medio, pero sí un olfato, una sensibilidad especial, gracias a la cual logré reunir a toda una serie de artistas con los que lanzamos el proyecto. Había dos grupos distintos, uno más de la Plaza Real, el Chino, etc., más barriobajero (Nazario, Pons…), y otro más de Bellas Artes, más estilista y menos marginal (Max, Roger…).

El Víbora N°2, (Incluye texto de denuncia)

 ¿Cuál era la filosofía de esa nueva revista?

 Lo que me planteé fue hacer una revista rompedora. La mayoría de los dibujantes profesionales consolidados (Usero, Giménez), decían al ver lo primeros números: “esto es una mierda, esto no va a durar dos días, se van a hundir…”. El Víbora fue la introducción de un expresionismo sucio, caricaturesco y exagerado, que conectó rápidamente con la gente joven. Cada uno hacía lo que quería, pero hablábamos mucho, nos veíamos constantemente: hacíamos reuniones, paellas, merendolas, etc., con lo cual se discutían mucho los contenidos a seguir. Al principio mi casa hacía las funciones de estudio, redacción, almacén, etc. Todos los dibujantes solían decir antes de reunirse: “Quedamos en la cúpula”. De ahí salió el nombre de la editorial. Yo siempre he tratado de que El Víbora tuviera una línea, un mensaje, una coherencia de contenidos: que siempre mantuviera una actitud de crítica social lo más cruda posible, y que hubiera variedad gráfica. No quería una escuela de dibujo, siempre he intentado huir de las escuelas: que si la línea clara, que si la línea nosecuántos… Y he tratado de encontrar autores con carácter, a los que el lector pudiera diferenciar de cualquier otro autor con una sola hojeada.


 ¿Cómo se os ocurrió el título de la revista?

 Fue una casualidad. Nos obligaron las circunstancias, la censura. La primera idea fue llamarla Goma 3. Goma 2 era un explosivo muy utilizado por ETA en aquella época, y pensamos que por la intención que teníamos de hacer una revista muy anti-autoritaria, ese era el título idóneo. Pero por aquel entonces había que pedir permiso a Presidencia de Gobierno para sacar cualquier publicación a la calle, y allí nos estuvieron dando largas, no nos contestaban, hasta que me dejaron entender de una manera un poco disimulada que no nos daban permiso porque el nombre les parecía demasiado provocativo, ofensivo, etc. Al final nos reunimos todos y decidimos buscar otro título, porque tampoco nos interesaba luchar por un nombre, lo que queríamos era sacar una revista. Confeccionamos una lista de unos cien nombres, y nos quedamos con “el Víbora”.

Martí, uno de los autores destacados de la primera camada.

 Pero el título va por la expresión “ser un víbora”, supongo.

Sí, significa alguien que habla mal de los demás, y esa era nuestra intención. No indiscriminadamente, pero sí con actitud crítica.



 ¿Tuvisteis algún problema más?

 No. Nacimos con la abolición de la censura, y pisábamos muy fuerte. Es verdad que recibí varias cartas anónimas amenazándome de muerte, diciendo: “hijosdeputa, ya vendremos a ajustar cuentas, os cortaremos los huevos…”. En fin. Eran cosas que te daban una cierta alegría, te proporcionaban fuerza y te hacían sentir que estabas en el buen camino.


 ¿Pensabas que podía durar tanto una revista de estas características?

 No trabajábamos con la idea de un futuro lejano, la vida era tomada muy día a día. Pero aunque yo me he pasado mucho en la vida, siempre he tenido la consciencia de que teníamos que hacer durar esto. Y hemos pasado por todo.


 ¿Muchas anécdotas de aquellos tiempos?

 Sí, las grandes fiestas, comilonas y borracheras que nos pegábamos todos, colaboradores, familiares, cuñados y amigos. Una pasada.



 ¿Es cierta, pues, la fama de los excesos de aquella época?

 Sí. Realmente fueron días de vino y rosas. Pero como anécdota especial, una de las mejores fue con motivo del golpe de Estado, el 23-F. Creo que el primero que nos llamó por teléfono fue Martí Riera, avisándonos de lo que estaba pasando. Luego nos llamamos unos a otros para confirmar el asunto, y nos reunimos en la editorial por la tarde, quedándonos allí toda la noche, pensando qué hacer. Pasó de todo, desde un amigo editor de París que me dijo que podía ir para allá hasta que se calmara el asunto, que tendía curro sin problemas mientras tanto, hasta otro que decía conocer a un mangui de la Plaza Real que vendía pistolas a 50.000 pelas, que teníamos que defendernos, y todo eso. Al final decidimos que lo más sensato era opinar sobre el asunto. Montamos un número especial en una semana. Tuvimos colaboraciones desde París, de Shelton, y de Willem, Art Spiegelman llamó desde Nueva York… La gente se movilizó, y eso también nos dio mucha fuerza, autoestima y legitimidad. Nos dimos cuenta de que en la prensa, sobre todo en la del ocio, a la que pertenecemos, se habían producido muy pocas tomas de posición claras. Nadie sabía qué pasaría exactamente, y casi nadie dio la cara. Esto también me sorprendió. Mucha gente disimulaba, decía que se tenía que ir unos días a nosedónde…

Especial sobre el Golpe.

Temáticamente, El Víbora ha sido la revista especializada en hablar abiertamente de según qué cosas. La homosexualidad, por ejemplo, ha sido siempre mostrada sin tapujos ni censuras.

 Sí, pero no solo la homosexualidad, sino la sexualidad en general. Una de las acusaciones que nos hacía en los primeros 50 números de El Víbora era que no editábamos un cómic, sino una revista pornográfica, marrana, donde solo había sexo… Eso sigo escuchándolo ahora. Yo personalmente creo que, igual que hay que tomar una postura política clara en la vida para tener una idea de cómo es el mundo, lo mismo se debe hacer con respecto al sexo, las relaciones humanas, afectivas… Sufrimos una gran dosis de represión, de autocensura. La sociedad utiliza muchos resortes para sublimar los deseos sexuales de la población y convertirlos en esfuerzo no placentero. El sexo es utilizado socialmente como la zanahoria que se pone delante del burro para que dé vueltas a la noria. Siempre he pensado que el sexo hay que afrontarlo de cara, tomarlo por lo que es, no como una zanahoria, sino como camino, como actitud social, como lucha política. Y lúdica. En mi juventud, las corrientes intelectuales abordaban el sexo como vía revolucionaria contra el poder establecido. Pero es que las cosas no han cambiado mucho. Actualmente existe una nueva moral, eso que los americanos llaman lo “políticamente correcto”: antes de dar una opinión o decir lo que piensas, lo que sientes, tienes que considerar si es políticamente correcto. Y claro, eso es lo que mata la vida, la libertad, las relaciones humanas.

"Diccionario para Mariquitas" de Nazario.

 O sea, que la lucha de antes y la de ahora es prácticamente la misma.

 La lucha continúa, y continuará hasta el fin de los tiempos. Yo no creo que lleguemos fácilmente a un paraíso, a un parnaso donde no haya represión ni injusticias. Más bien veo en estos momentos la vida como una lucha constante, como una fricción constante. Los problemas difícilmente se solucionan. Lo que podemos hacer es encararlos, o evitarlos, o soslayarlos, o hundirnos en ellos… Pero los problemas continúan, porque el ser humano tiene unas pulsiones básicas que están ahí desde siempre.


 Aparte de ese número dedicado a El golpe, ¿hay algún otro que te haga sentir especialmente orgulloso?

 A mí me gustó mucho hacer la portada nº 100, que fue una especie de jam-session. Nos sentamos en una sala todos los autores de El Víbora durante dos o tres días seguidos, sin parar de dibujar y discutir ideas. Fue una de las experiencias más fuertes que recuerdo de trabajo colectivo.




 ¿Cuáles han sido los álbumes de mayor éxito de El Víbora?

 Varios. Dos Peter Punk, de Max, y Anarcoma, de Nazario; vamos ya por la 4ª edición. De Fuga de la modelo, de Gallardo y Mediavilla, llegamos a vender en su momento más de 20.000 ejemplares. Ranxerox, de Liberatore, también ha sido un álbum muy puntero y emblemático. Y naturalmente, cualquier de Shelton y Crumb.


 ¿Qué título sería “lo más” de El Víbora hoy?

 Las que más éxito tienen son Mónica y Beatriz, con sus Pequeñas viciosas.


 ¿Cuál es la relación actual con los antiguos autores?

 Hay de todo. Sobre relaciones malas no te voy a dar nombres. Sí es verdad que hay autores que me han dejado de gustar, o me han dejado de parecer interesantes, porque considero que su mensaje no tiene ya validez, o es repetitivo, o simplemente vacío. Con algunos he podido hablar y nuestra relación sigue siendo estupenda. Otros han dejado de publicar porque han dejado el cómic. Unos se han decantado a la pintura, otros se han ido al diseño y la publicidad… Como anécdota está el caso de Pàmies, que se enamoró de una doctora y se fue a vivir a Granada, y ahora es profesor de Literatura Francesa. La vida te puede llevar por muchos caminos.
 Pero hay varios que continúan. Max sigue preparando El mapa de la oscuridad, Pons también prepara cosas, y creo que Nazario seguirá colaborando esporádicamente. Por cierto, sus acuarelas son preciosas.

Página incluida en el N°1.

 Tú que siempre estás tan preocupado por el lado social del cómic, ¿qué crees que refleja El Víbora actual?

 Yo lo que pretendo es que continúe reflejando la sociedad en que vivimos y que continúe teniendo un cierto espíritu crítico. Pero es cierto que quizá ahora va más revestido de humor, de un humor más cínico. Hay menos opción utópica, aunque creo que no deja de tener una lucidez acerca de la realidad. En ese sentido el humor es purificador. La  capacidad de reírte de las circunstancias, de tu situación, de lo que te afecta, consigue también crearte una distancia, te relaja, te permite respirar.


 Se está formando una nueva escuadrilla de autores españoles: Mónica y Beatriz, Iron, Miguel Ángel Martín, Jaime Martín, Fonteriz, Mauro, Álvarez Rabo…

 …Y muchísima más gente nueva que, aunque no está en El Víbora, está muy cerca. Desde hace tres años, Kiss Comix está canalizando gran parte de los jóvenes talentos. Allí los autores no hacen fantasía ni ciencia ficción, trabajan básicamente con el cuerpo humano, la anatomía, las expresiones y la manera de transmitir emociones primarias. Creo que es pues un magnífico aprendizaje. De allí ha llegado a El Víbora Fonteriz, y pronto lo hará Kevin Taylor. Además, la renovación no solo ha afectado a la cara externa de la revista, sino también a la interna, la del equipo redaccional. Ahora mismo se produce un gran entendimiento entre el staff y los autores, hay un espíritu afín.

M.A. Martín presente en El Víbora

 ¿Cuál es el futuro de El Víbora?

 Yo creo que hay que mirar el presente, más que intentar ser un estratega a muy largo plazo. Sobre todo porque estamos hablando de una cultura viva, de una revista que conecta con la calle, con lo que está pasando, por lo tanto su fuente de información y su inspiración están en el presente. En lo que está sucediendo.


 Para terminar, una pregunta metafísica: ¿qué has aprendido personalmente en estos 15 años de El Víbora?

 He aprendido a mirar y estoy aprendiendo a vivir.

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22 comentarios:

Matias! dijo...

el otro día encontre una de los fanzines en la fotocopiadora del IUNA ...se aceptan colaboraciones?
cualquier cosa chiflen
salut

NN dijo...

Hola Matías.
Primero gracias por hacerte con uno de nuestros ejemplares –presumo que del número 2-; espero que hayas podido rescatar de él algo bueno. Infiero que sí -tal vez erradamente- por tu propuesta.

Lo otro: de momento en “Le Chien Avec Pulover” somos los que estamos, ni más ni menos. Aún así, anoto tu contacto para pasárselo a un amigo que comercializa esporádicamente nuestra publicación; se trata del que llevó a la fotocopiadora la revista. Si bien él no hace historietas, está dando sus primeros pasos en el lenguaje y en estos momentos está proyectando un fanzine que necesitará de colaboradores. Desde ya, nuestro Staff está convocado a participar –no como editores- y si te interesa, te avisaremos cuando la cosa esté más madura.

Salud.

Matias! dijo...

ok

Zacatillo Morcipein dijo...

Matías: Para mí que ni leíste el fanzine, ni mucho menos la entrevista a Berenguer. Para mí que no tenés ganas de gastar plata para hacer tu propio folletín de historietitas y repartirlas. Ni sé si te gusta abrochar muchas hojas, ni cuidar de compaginarlas al abrocharlas. Así que ni te imagino siquiera dibujando una historieta, ni pensando un argumento antes de dibujarla.
Más aún, ni te imagino. Tampoco quiero. Me da fiaca.
Así que si de mí dependiese te diría que si querés colaborar, doná 100 pesos a este simpático emprendimiento.

A mí me gustaría que la gente vea mis dibujitos y diga "¡Esto yo también lo puedo hacer!" o "Yo tengo mejores cosas que contar en una historieta". Pero qué pasa: La gente sólo nos dice "Ché, dibujé una cosa, ¿me la imprimen en su revistita?"

¿Eso te parece colaborar?

No. ¿Pensás que las chicas nos llueven de a montones por imprimir unos cuantos pequeños y simpáticos pasquines?

Y es por esto que la gente deja de hacer fanzines. Porque viene gente a manguear. Hacete el tuyo y vas a ver qué grosso es hacer algo donde no tenés un jefe. Después podés invitar gente a que "colabore". Vas a ver que ni tenés que invitar, que vienen solos. Que ni leen ni les importa qué carajo dibujás o escribís, sólo quieren exponer sus muñecos garabateados. Esto me recuerda el día que un amigo puso en su blog que se compró un estilógrafo Rotring y un boludo le puso en los comentarios: "Encontré tus dibujos en internet, ¿no me prestás esa Rotring que te compraste así paso en tinta los que tengo en lápiz".

jacinto larami dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Zacatillo Morcipein dijo...

Jacinto, forro hijo de mil putas, ponete las pilas y dibujá el guión que te pasé. Y mejor que te salgan bien los dibujos, no como la otra vez. Por tu culpa la gente mira el fansín y se dice a sí misma: "Estos logis publican a cualquier impresentable, voy a manguear una participación. Eso sí, de poner un mango, ni hablar. Bastante que colaboro ad honorem".

Por otro lado, ayer chateé con gordo Adolf, y me re chamuyó el dogor con eso de la diplomacia y la tolerancia. Me dijo que deriva de cuando se arma "tole tole", pero luego la cosa se pone rancia. Que la tolerancia es el camino más largo entre dos puntos. Que es un periplo necesario para vivir en sociedad. Que hay que elegir entre sociedad y soledad. Pero se complica. Al menos en la virtualidad no tenemos por qué disimular lo peor de nosotros. Porque no nos conocemos, porque nada ganaríamos conociéndonos. Porque no nos gustaríamos. "Supongamos que entre las personas hubiera dos distancias, una física y una química" dijo gordo Adolf y yo le dije que en el programa "Pura química" está ese Mex Urtizberea del carajo que no me lo banco, para mí es como Raúl Portal pero peludo y despeinado. Gordo Adolf insistía: "Una distancia que no se mide con centímetros, metros o kilómetros. Una distancia de afinidades, de maneras de entender el mundo, de visiones de éste.". Yo le recordé el tema de The True Mierdum, From completly fat visions.
Gordo Adolf cerró el chat de yahoo! y me dijo que no me iba a pasar un video porno que tenía que, según dijo, estaba buenísimo.
Así que, Matías, espero que te sientas feliz, chabón, me cagaste de lo lindo.

Adolf Choropowicz dijo...

Qué genial Berenguer. A ver cuándo el staff se copa con unas paellas o unas merendolas...

Garothino dijo...

Berenguer, grande homem, jogador no primeiro.
Seeeeeeeeeeeeeeeeeee. Garothino. Pentacampeão du mundo.
Obrigado, Sr Berenguer.
Nada a ver com o pessoal da Lechien.
Lechien pessoal tem muito a aprender com a Berenguer.
Eu ouvi que o pessoal da Le Chien gosta du carne pur pupa eo travesti y estreou com um garoto (é claro que eu não era)
Eu só quero adolf, o resto é merda.
cumprimentos

Zacatillo Morcipein dijo...

Bah'. Vocé manduca.
Todus vocé debutarao com un pibe, nao comu il Jacintou, pra quem desflorao bataraza gallinao da feijoada.
Mucha mandioca vocé manduca, pero en algo estamos de acuerdo: La posta es Berenguer.
Y gringo Steadman.
Y el gordo Bach.

Loco, qué grande el gordo Bach. Cuando estoy triste, siempre escucho algo suyo.

Y siempre estoy triste.

Eu parezco Tristelme.

Samuelito dijo...

Es que la ira o la tristeza son manifestaciones de la frustración, Zacatillo.
Cuando una persona quiere algo que no puede conseguir, a veces se resigna, se conforma con algo más a la mano (nunca mejor dicho, jé jé). A veces la alegría es brasileña y las gordas del comegordas. AL César lo que es del César. A veces la gente pretende conquistar lo inmerecido, ora con las chichis, ora con los fanzines. Si es para orar está bien.

Estuve pensando en lo de Lucía y el Festival de Fanzines. ¿Ella es la jefa absoluta, la dueña indiscutida, la reina de corazones que corta cabezas? ¿Tiene ella por sí sola la facultad de excluir a un fanzine del festival sólo porque no admita publicarle una historieta? Leí el "¡Qué hammmmbre!" y la mitad de las páginas son suyas.

Yo creo en la cadena de favores, en la cadena del baño, en la cadena de PowerPoint. Pero como alguien dijo antes, "el fanzine es libre como el viento".

Apoyo pensar desde ya la FLIA como una alternativa más viable que un festival fanzinero. Defenderé el "Somos los que estamos" con uñas y dientes. Consideraré todo, todo menos su invasión y sojuzgamiento, su derecho de pernada fanzinera, si se quiere.

Samuelito dijo...

Igual, no sé qué problema me hago si seguramente ya se habrá olvidado.
Hay muchas páginas que llenar en sus varias publicaciones, después de todo.
Hacerse problema es como considerarse importante, y a todas luces, no es el caso de este modesto pasquín.
Quiero decir, no es importante para nadie más que para nosotros.

Propongo que nos aparezcamos lo más campante por cualquier festival (cuando Jacinto concluya lo que adeuda) y que sea lo que Dios quiera.
Y como dice María Inés, viejo, que Dios los bendiga.

Zacatillo Morcipein dijo...

Sí, más bien. Ya se olvidó, a nadie le importa nada nunca. Si a un gato se le escapa un ratón busca otro; si una abeja va a una flor donde ya no hay polen, va a otra. Todo es olvidable. A veces no sé para quién dibujo.

No perdí la fe en el proyecto, pero el único interlocutor válido para mí somos nosotros.

En fin, ya sabes lo que dicen, Samu: Siempre de pie.

Amilcare Andrea dijo...

Sempre stand.....
eso mi zia decia è laureato presso il Convento dei puttana piccione.
Garothino Sempre stand per mangiare gli uomini o pene
Berenguer io considero una grande artista e Garothino repugnate gay stronzo.
Sono solidale con Lechien Staff e non sopporta le critiche di negri come quella.
Dovrete uccidere tutti questi negri.
Viva il duce
Cordiali saluti
PD: Voglio anche Adolf Chor.

El Tapas dijo...

Jaja, el convento de la Paloma Puta.
De alli salio tambien mi bisabuelita.
Y no le hagan caso a George Peibn.
Saludos.
El tapas

jacinto larami dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
George Peibn dijo...

Pasa que vos pones los dibujos, pero Zacatillo despues tiene que poner la cara. Y se la van a llenar de afrecho, que es como el smegma, pero en español.
Al unico que no le van a romper la cola es a Gordo Adolf; eso porque es un gordo bueno.

-Tiras la piedra, pero escondes la mano (cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo)
-Te tiras un pedo en el bondi, y le echas la culpa al de al lado.
-Buscas bardo en los boliches, y salis corriendo por Plaza Francia.
-Decis que es carnaval, pero no apretas el pomo.

El tapas dijo...

A ver, George.
Primero, mi bisabuela no era ninguna atorrantita.
No podes manifestarte respecto a una persona que jamas conociste.
Es de hijo de mil perra decir eso.
Segundo, si Jacinto quiere dibujar lo de la piba esa es libre de hacerlo, y si no quiere aparecer ni poner la cara, tambien esta perfecto.
Es libre de hacer lo que quiera. Es su dibujo, su espacio; que haga lo que se le cante el huevo.
Y si un dia lo engrampan, murio con la de el, como el Che Guevara y Roman Riquelme.
Y si tiene que correr por los tejados de Monserrat para evitar roturas anales, tambien esta perfecto.
No sera la primera vez que es perseguido.
¿Entendes?
Eso es algo que yuppies como vos no entienden. Privilegian lo comercial a los ideales.
Jacinto, estoy con vos.
Saludos.

NN dijo...

Tapas, no te apresures a apoyarlo al Jacinto; se rumorea –retomando el intercambio de ideas con Garothino- que debutó con una gallina bataraza (como varios de la redacción, aunque acá hay quienes prefieren a las turulecas).

La libertad total en el fansín existe, siempre supeditada a la libertad total de un interlocutor ofendido dispuesto a romperle la cara a uno, o en el peor de los casos, a untársela de afrecho –o smegma, en inglés-, o hacerle comer un sándwich con algo del mismo de relleno. Me dirás que la libertad no es tal si está sujeta al (dis)gusto de la gente…el día que forjemos a fuerza de “grasas trans” las impenetrables carnes nálguicas de gordo Adolf, podremos darnos ése lujo. Mientras tanto practicaremos la autocensura y seguiremos la cadena de oraciones y cantos devocionales, aguardando el advenimiento de “SmegMan” el mesías de la libertad fansinera.

¿De qué iba el post?

Esteban Echeverría dijo...

¡A nalga pelada denles verga!

Anónimo dijo...

Muchachos, si les interesa venden el numero 64 del vibora a $ 20
http://articulo.mercadolibre.com.ar/MLA-428014102-el-vibora-comix-para-adultos-n64-espana-1985-comic-_JM

jacinto larami dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
jacinto larami dijo...
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