9.11.12

Casting de Chiens.



 El éxito se traduce en reconocimiento, en un halo de prestigio que envuelve a todo lo que lo circunda y en el deseo de todo lo que no lo circunda de arrimarse al fogón del triunfo.

 Muchos son los ofrecimientos de colaboraciones –no monetarias, claro está- que han llegado a la redacción, y más aún las interpelaciones personales a los ya afamados conspiradores detrás de “Le Chien”. Reconocidos dibujantes de frondosos curriculums, nuevos talentos de la narración en viñetas e ignotos transeúntes nos han inquirido sobre la posibilidad de participar en nuestra publicación.

 En principio nos excusábamos apelando a la diplomática e infalible razón económica, es decir al costo monetario de cada fotocopia (0,30 $ la carilla) al grito de “¡Con lo que sale hacer cada número vamos a garpar más páginas para publicar la soretada que hacés vos!”. La sorpresa nos la dio un hombre que, ocupado en levantar la intervención/ Street Art Canino de su chobi con nuestro número 1, nos respondió “No compartiría ni en pedo las páginas interiores con las forradas de ustedes; yo quiero que publiquen la foto de mi perro en la contratapa, para ocupar el lugar de los grosos que aparecen ahí”.

 Caímos en la cuenta que los aspirantes a colaboradores no deseaban formar parte del interior de la revista, sino ocupar el espacio que antaño consagramos a grandes creadores del lenguaje historietístico.
  
 La cosa no es tan fácil. 

Si nuestro recelo por incorporar a alguien a nuestras filas parece excesivo, aún más rigurosos somos a la hora de determinar los estrictos criterios de selección, que incluso han privado a los habituales dibujantes de la revista de poner su toque gráfico –sus zarpas- en ese lugar privilegiado.

Ej. 1: Simpático pero sin pulover.


Ej. 2: Con pulover pero no lo suficientemente simpático

 Como podrá verse en los ejemplos que grafican este artículo, el castings de chiens es probablemente la labor más ardua, responsable de las demoras en la actualización del blog y la explicación detrás de la irregular periodicidad de "Le Chien Avec Pulover". Un número nuevo no sale si el perro de la contratapa no cumple con los requisitos necesarios. En estos momentos, nos encontramos en ese proceso de selección, que puede durar un tiempo más.

Ej. 3: Simpático, con pulover, pero sin la pose de los dos anteriores.


  ¿Y esto por qué? 

 Por lo dicho al inicio: poniendo al perro de Periquita o al del eximio dibujante rumano, aspiramos a arrimarnos al fogón del triunfo. 

 (Próximamente -cuando salga el N°3 - el concurso "Le Chien Avec Pulover": adiviná quiénes son los autores detrás de los perros de las contratapas y ganate los 5 números de la colección).

4 comentarios:

choropeitor dijo...

¡Buenas! ¿Cómo va?

Debe ser cierto lo que dije cuando Zacatillo, aquello de que en la era del homo videns, que el ojo actual rehuye del texto, anhela la imagen que carece de misterios, enigmas y sutilezas.

Nadie comentó en esta entrada, pero si subís una foto como ésta, la gente se prende cuan lamparita a comentar. Será que somos otra polilla en busca de la luz.

Igual es una buena foto, aunque sin pulover. Pero qué pasa: No es un dibujo.

¡Saludos!

jacinto larami dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Esopo dijo...

Se había enamorado una gata de un hermoso joven, y rogó a Afrodita que la hiciera mujer.

La diosa, compadecida de su deseo, la transformó en una bella doncella, y entonces el joven, prendado de ella, la invitó a su casa.

Estando ambos descansando en la alcoba nupcial, quiso saber Afrodita si al cambiar de ser a la gata había mudado también de carácter, por lo que soltó un ratón en el centro de la alcoba.

Olvidándose la gata de su condición presente, se levantó del lecho y persiguió al ratón para comérselo.

Entonces la diosa, indignada, la volvió a su original estado.

El cambio de estado de una persona, no la hace cambiar de sus instintos. Si el perro tiene pulover, es como una mona vestida de seda. La apariencia no es la posta, muchachos. Me extraña araña.

NN dijo...

No, Hisopo, la posta es aparentar. Nosotros somos pura apariencia. Aparentamos ser "autores" de fansines, aparentamos ser dibujantes, aparentamos culturosidad, aparentamos iconoclasia...hasta nuestro lado emo es pura apariencia. Si la vida es tocuén, lo único que importa es lo que uno parece ser. Después de todo ¿Le sirvió o no a la gata su apariencia de humana para empernarse al hermoso joven? ¿Acaso el hermoso joven necesitó algo más que la vista de una bella doncella para invitarla a su casa? Por eso reivindicamos el pulóver para ampararnos del frío, aunque nuestra apariencia en nada ayuda para que bellas doncellas eleven una plegaria a Afrodita con el fin de que quedemos prendados.

Lo otro. A mi parecer, esta entrada aborda un problema que, hasta ahora, no había sido planteado, siendo este el lugar justo y momento preciso para hacerlo.

Esto es ¿La simpatía es inherente a todo perro con pulóver? Del post se desprende que existen diversos grados de simpatía, ahora bien ¿Qué los determina? ¿Cuáles son los parámetros a tener en cuenta?

Digo yo.