6.10.14

"No Somos Nada".

Una de las influencias musicales de parte de Le Chien, es la banda "La Polla Records". Esto no implica una preferencia especial por el punk (aunque "Flema/ Flemita" y "Coche Bomba" estén en la lista), ni que nos autoproclamemos "polladictos"; pero no pocas páginas del fanzine se hicieron con algún disco suyo como cortina.
El reciente paso de Evaristo Páramos por el blog, decidió a quien suscribe a concretar una entrada con la que viene amenazando hace bastante tiempo; compartir con los lectores la historieta que acompaña al álbum más reconocido de la agrupación.
 
La portada de "No somos nada" se convirtió en la imagen icónica del conjunto vasco, pero sólo los iniciados conoces el interior  ("insert" le dicen ahora), de maravilloso aire fanzinero, obra de Santi Orúe, aprantemente difícil de encontrar en internet.





SOCIOS A LA FUERZA 

Cuando la gente se asocia, se asocia con quien le peta,
pero en esta sociedad somos socios por la jeta 

Según he ido viviendo me parece darme cuenta
que soy socio por la fuerza de muchas clases de cerdos:
Muy pronto fui socio de la Iglesia,
más tarde me asociaron a una escuela
y fui socio de empresarios, trabajando para ellos
En el Ejército pude ser socio de generales 

Todos en el mismo carro: ellos arriba, yo abajo,
y en ni uno de estos casos a nadie se le ocurrió,
pues, soy el interesado, preguntarme mi opinión
pues, soy el interesado, preguntarme mi opinión 
 pues, soy el interesado, preguntarme mi opinión

¡Socios a la fuerza!
¡Socios a la fuerza!


No fue esta la última vez que la banda de Salvatierra incusionó en el mundo de la narración secuencial. El cuadernillo de uno de sus trabajos posteriores "Los Jubilados", a cargo de Carlos Azagra, adapta la totalidad de sus canciones en formato de historieta. A continuación un ejemplo:


Por último vale la pena prestar atención a una de las pocas grabaciones en video, el tema "El Avestruz" que es un cover de la banda británica "The Boys", aparentemente dedicada por ellos a otra banda de punk, "Eskorbuto". La estética tiene ciertas reminiscencias al "tebeo", precisamente al "Peter Pank" de Max, en el trapichero que hace el teje-maneje.


22.8.14

La Conclusión de Jacinto Lárami



Las horas que mediaron entre la última vez que Jacinto Lárami fue visto con vida y su deceso, continúan siendo un misterio; lo cierto es que en los momentos postreros, JL elaboró una suerte de conclusión. En el paroxismo de su paranoia logró reflexionar sobre las virtudes del fanzine, con base en su magra participación en el mundo de las publicaciones subte, el conocimiento que recabó de él y su (casi nula) labor como auto-editor. 
A modo de testamento, el factotum de Le Chien concibió una serie de dibujos valiéndose de diversos soportes que se encontraban a su alcance -por lo general envoltorios de comidas rápidas y bandejas de delivery e incluso la misma pared- que graficó con materiales de toda índole, desde la clásica birome vic, que suplantó -una vez acabada- por ketchup, hasta heces (que suponemos propias) y esmegma (suponemos lo mismo).

El conjunto, no desprovisto de las desprolijidades propias de la espontánea e intempestiva realización, fue hallado por los restantes editores junto al cadáver del malogrado Jacinto, con  su nuez de adán como pisapapeles de parte de la producción, entre innumerables paquetes vacíos de alfajores de los ricos, capturas impresas del video de Severina Vučković, cucarachas y material gráfico.

Si bien el contenido ya fue subido a internet, parte del Staff improvisó un nuevo Petite póstumo (el tercero), en memoria del finado colaborador, como vesitigo de su irreverente e irrelevante lucha contra las aspiraciones mainstream del mundo del fanzine, pero por sobre todo, como testimonio de su incansable lucha contra sí mismo.

7.6.14

El desafío a lo apolíneo de Jacinto Lárami.

 
Antes de horadarse la garganta para extraerse la nuez de Adán e inyectarse su propio esmegma, Jacinto Lárami garrapateó unas notas de las que yo, Sergio Penis, sólo comprendí la mitad. Allí intentaba explicar con torpe prosa su descontento con lo que él llamó "la ilusión de comunicación" y cómo planeaba romper con cualquier tipo de vínculo. Este rompimiento, mencionaba, no podía ser realizado de una sola vez por alguien de tanta fragilidad como la suya. Era necesario primero, dar algo que fuese importante, para luego retirarse. Hasta que no quedase nada importante para dar.

 El tétrico Chobitrosky, en un cruento reflejo ficcional, en una simetría de mentira, luego de ponerse la coronita, empezaba a cazar a sus amigos. Mucha gente lo festejaba, al grito de "¡Qué loco el chobi ese!" pero para el nefasto Chobitrosky, ese festejo era dado por razones que para él, no eran las correctas.

 ¿Qué es lo correcto? Se preguntaba Jacinto, en una de sus desesperadas parrafadas. La respuesta no tardaría en llegar, pero...



17.5.14

Mapa

Siguen apareciendo bocetos de Jacinto Lárami. Cosas que quedaron en el tintero, proyectos inconclusos, giladas. Alfajores no, si el chabón no perdonaba ni las migas. Aunque a lo último, se cuidaba de los azúcares refinados (eso decía). Una más de sus contradicciones. Por suerte, una de las últimas.

En esta críptica página sin diálogos, más que una narración secuencial, parece que contemplamos una "hoja de ruta". Un mapa conceptual muy resumido para lo que, aseguraba, demoraría diez números de Le chien en contarnos. Una historia sin nombre fijo. 

No se descarta el hallazgo de un guión que nos sirva para entender algo más sobre esta chotita y ombliguística historieta que Jacinto nos legó. 



1.5.14

Autopista: El último cómic de Jacinto Lárami

 Extenuado por muchos compromisos a los que no podía hacer frente, Jacinto Lárami se entregó a evasiones curiosas. Una de ellas, fue una autointervención quirúrgica para cambiarse de sexo. El asunto salió mal, lo que resultó en la muerte del malogrado Jacinto.

 Para despedir al que alguna vez fue uno de los factótums de Le Chien avec Pulover, posteamos estas viñetas que fueron en su día realizadas explícitamente para la publicación -por ahora sólo virtual- Esa cosa quiso comerme.

 ¡Levantemos bien en alto un alfajor de los ricos, para brindar por el inoperante Jacinto Lárami, quien ya no molestará con sus irrelevancias!