14.10.15

Reseña: Le Chien Avec Pulover en Dibujados! (12. 10. 2015)


 Al principio del evento me sentía el único fantasma visible e invisitable de una isla en blanco y negro. Todas las otras mesas costas eran colores, guirnaldas y dibujar un gato halagable. El gato ese era un imán para las feligresas de lo felino. [Nota: Era un solo gato, pero su presencia era insoslayable.]




 Hacia lo último del evento cayó Julián Blas y se copó con dos birras. La primera la invitó plenamente y la segunda puse veinte pé, pero como hablábamos con otro chango, el otro chango también puso veinte pé. Digo "chango" pero estaba terminando una tesis. En fin: No compré Galaxer ni busqué el stand de su autor. Sólo abandoné el puesto para ir al baño a mear y después para ir a comprar la segunda birra con el dinero de los tres.




 Igual eso fue a lo último. Al principio, como no sabía qué hacer, en un momento me puse a pegar dibujos en el borde de la mesa, como se vislumbra en algunas fotos. Compré un fanzine manga a 20 pé. Es a color, no creo que te guste, pero el pibe era buena onda y como hablamos un toque de mangas y todo eso, me cayó re bien. Los momentos donde alguien entabló una conversación conmigo también fueron islas.




 La piba esa de Panxa en un momento se puso a vender rifas, yo tenía veinte pé para comprar un par de ejemplares de Galaxer, los usé para las rifas (no gané nada). Cada rifa salía 10 pé. Lo mismo que un glorioso ejemplar de Galaxer, auuuhhhh... pero ayudamos al evento. Bien ahí. Luego de unas horas la piba de Panxa reintentó la venta de las rifas que en mi caso fue infructífera su adquisición, por lo cual no le volví a comprar.



 Además, no sé en qué momento vendí un ejemplar de nuestro producto, pero no fue inmediatamente tras montar el puestucho ni bastante después. En un momento sentí que nada tenía sentido y después me alegré porque sentí que estaba bueno que así fuera. Me puse a cantar

"Sigo dando vueltas, nena / de madrugada / nena, nena
Necesito una explicación
Hay una luz
en tu ventana
nena nena
¿o es que tu cama se incendió?"

 De todo lo que se vendió, no tomé una sola nota. No me lo creía ni yo, al principio. No se vendió ni un ejemplar de "Avec Pulover" ni de "Apold, Samuelito y..."
 Me pareció muy bien. Quizá suba lo de "Apold, Samuelito y..." a Zinerama, no sé, en formato liberado.


 Cuando estuvo Julián Blas, vendí como 4 ejemplares y hice un par de bailecitos. No hay registro fílmico de ello. Hay uno que hice el domingo, lo subí aquí. Cada vez que alguien se acercaba, Julián Blas decía con aplomo algo así como "Llévate ese, yo sé lo que te digo. Fijate, hojeálo". Y alguno que hojeó se llevó más de un número de los que cuestan plata, no sólo del gratis. De los petite, sólo puse a disposición del público el de Represión. Sentí que el de Procrastination of the chobis ocupaba demasiado espacio. Además estuvo ayer; además está en el blog.

 Mi balance es positivo, porque me encantó presumir cada vez que alguien preguntaba por si teníamos (cuenta en) Facebook que no, que casi todo estaba alojado en blogger. Que salvo "Apold, Samuelito y..." estaba todo ahí porque somos "de buena leche". Esa última acotación no la hice todas las veces. Pero cuando la hice, ya estaba mi ánimo más caldeado. Cuando empecé a hablar con un par de gentes que hojearon en vez de sólo pasar de largo, se disipaba la tristeza de lo absurdo y me copaba hacer algo simpáticamente impopular, sin gatos, stickers y yo qué sé qué más... En fin, tengo ideas locas para el próximo fanzine. Cada asistencia a un evento de esta naturaleza siempre me sirve de fuente de inspiración (aunque no sé señalar necesariamente cómo). Soledad, desbaratamiento de la ilusión de comunicación. Cabal comprensión de que lo que a unx le cabe no le importa a nadie más en la vida, y sin embargo...


 Me parece genial que a la gente le guste lo que sea que le guste. Por lo menos, desde que salí del teatro El mandril el lunes hasta esta hora del miércoles, me parece que no tengo quejas sobre lo que la gente elija, como creo que sí las tenía cuando dibujé la historieta de Los fanzineros en el número 2. Estaba tan al pedo que me puse a releer algunos. Tuve que dejar de leer "Cascadas de lágrimas" del Le chien epílogo porque me iba a poner a llorar en frente de todos como el maricón que soy y no da. Después de que se fue el vegano (¿Era el autor de Chuño, no?) que nos ayudó a montar la mesa el día anterior, cubrí su parte de la misma con los dibus que pegué en el canto. Esos donde Ofelia se divierte en desmontar al quebrado Samuelito. Me animó ver a unos pibes que se rieron con alguna de esas giladas que brotaron de mi alma. Una expresión genuina de ella, investida con el prestigio de la genial creatura de doña Julieta Arroquy. La mina me cae bien, me contestó el mail con la mejor onda. Igual, nada, eso estuvo "en exposición" durante más de veinte minutos. Ponele. No soy bueno en estimar el tiempo, pero ya estaban todos levantando campamento.

 Me parece que esto va para el blog, como reseña o algo así. [Nota: Esto es de un mail que acabo de redactarle a mi camarada.]